miércoles, 17 de diciembre de 2008

Sentados imaginando.


Quisiera escribir palabras como silencio, dedicarme simplemente a escribir silencio, por las paredes, por mis pensamientos. Como eso que hablamos, de fumarse un cigarro mientras se espera. No es lo mismo estar esperando a alguien sin hacer nada, que estar esperando fumando un cigarro, rellenando espacios muertos o vacíos, con humo. y hablando de espacios muertos, que rara es esa expresión. Un espacio que es muerto, que está muerto. La muerte de un espacio.
Me pregunto si el silencio será de un color invisible.
Me siento en una silla pero cuando cierro los ojos es como si estuviera en otro lugar, como dentro de una lámpara de lava. Pero es extraño por que no me mojo, ni siento calor.

-Señora! si quiere se sienta acá.

Quería seguir escribiéndote eternamente, de hecho ahora que te envié el mensaje, es como si siguiera escribiéndote, pero en mi mente claro. Es como una catarata desbordante de palabras que me brotan, podría estar haciendo cálculos aritméticos y seguir escribiéndote, a través de números, que se suman y desaparecen.
Los números son símbolos menjunje, son men-jun-jables. Se fusionan bien fácil en realidad, como si fuera su destino, estar siempre trasmutando, cambiando de figura y forma, solo por que se encuentran con otro. Es tal vez la reacción social por excelencia, si es que pensáramos en números como entidades. El receptor-emisor que se topa con otro y termina cambiando totalmente. Es como lo que dice Maturana un poco, sobre la deriva natural y que en realidad todo es simplemente un devenir de pequeños cambios, pero es todo un presente infinito. Me pregunto si me entenderás? El habla de que alguien nunca es igual, por que ya nunca estará en las mismas circunstancias y el cuerpo, en realidad, la forma de vida es un sistema del cual entran y salen cosas, de manera dinámica, entonces cuando entra un nuevo mensaje ya nada vuelve a ser como antes. Y eso ocurre con los números cuando se topan. Reaccionan. Aun que bueno, 3 es 3 aun que sea 5-2 ó 33/11. mmm, quizás acabo de romper una burbujita que estaba alrededor mío y me mojé un poco la cara, pero de forma alegre, como despertar de un sueño riendo. Una vez desperté de un sueño cantando...
Y así es como te hablopo, mientras camino por las calles, no se por que pensaré tanto como si le estuviera hablando a las personas, por que será. Y nunca se enteran que les estuve hablando. Es muy cuatico eso, aun que mi primo el Nico también me dijo que hablaba solo. Es como una costumbre.

Pensaba, con su brazo colgando de un pasamos, mientras el señor que estaba cerca la miraba pensando, que cosas pensaran las personas, ja, si puediera oír ahora todos los pensamientos. Sería como abrir una caja de sorpresas que estaba cerrada a presión. Hombre muere ahogado, o aplastado, luego de ser rodeado de pensamientos. Serían como una especie de onda asesina, la vibración de todos los pensamientos en mi cabeza. Como morir de sordera. Pero quizás sería tanto ruido que solo se oiría un zumbido, como pasa con las ciudades. Como si todos los sonidos que ocurren fueran los pensamientos de las ciudades y de lejos solo se oyera como un zumbido.
Mañana. aay mañana. Pero igual estoy bien, compro los papeles, me los firman y estoy listo. No si.. voy a estar bien. Que bueno esta ese reloj. Yo debería tener un reloj así. ch, como estaría, campeón. Que estará haciendo la Lucia. Durmiendo, yo creo que durmiendo es más buena pa´ dormir. La wea. Durmiendo, estará metida en la cama o encima?. Como dormirá esa mina, en pelota así jajaja. Me tinca que puras cosas de algodón, pero tiene que tener algo suave guardado por ahí.

-Oye! La puerta!. Abre la puerta po!

Y más encima me choca este weon imbécil. Que estoy de mono pintado. Típico gil que anda caminando sin mirar por donde, ojalá que te atropellen, por idiota. Aaaah, estoy chato. Quiero puro llegar, y esta mierda que no se apura. Que onda, loco. La wea lenta, lo único que falta es que se quede en pana. Más encima se me tenía que quedar el bolso en los casilleros. Por último, por último estar escuchando música, y más encima tener que pedir perdón, no es que es demasiado. Y justo se me tenía que quedar la cagada de mochila cuando me llevaba su libro. Es que no podría haber sido otro día. No po si, si hubiese sido otro día no sería mi vidapo, si todo me tiene que pasar a mi. Que día más chato. Ni si quiera tuve tiempo de abrir el libro. Aaaa que voy a decir, que le voy a decir. Estoy cagao. Cagué. Me dijo, más encima me dijo. Es que no podría haber sido otro día. Justo, justo cuando viene, yo me lo tenía que llevar. Es que soy muy tonto.
Podría mentirle, pero tendría que ser descarado igual, onda decirle, decirle que.. mmm que entraron a robar a la casa, que tengo un amigo que esta robando. Que el libro desapareció y parece que un amigo de los míos se puso medio ladrón. Me va a preguntar quien, después no me va a dejar llevar gente, pero. No se, no se que es peor. Por que mejor en esto no hay nada, ninguna salida, puras entradas pencas.

Igual la hago, cara de preocupación, no si voy a hablar con el, voy a ir a su casa piola pa´ver si esta el libro, o quizás lo vendió por droga, jajaja el medio cuento. Me la comprara o no, igual la hago, no, si la hago. Ya se viene. Amén no más po, amén.


-Y el de allá, que está pensando? le preguntó apuntando con su dedo delgado, mientras jugaban a conocer el mundo.
-Ese, el alto? Ese esta preocupado de la economía. Esta pensando algo como...

domingo, 14 de diciembre de 2008

La sesión de baile


Elena amaba la droga. No la consumía ávidamente por que uno no come torta todo el día solo por que le gusta, pero cuando lo hacía reventaba de felicidad. Cuando se drogaba organizaba el mundo en fractales, desordenaba el alfabeto y le daban unas locas ganas de comer cosas que tuvieran forma de animal. Por ese motivo, siempre compraba un par de bolsitas de galletas Museo, y se entretenía introduciendo en su boca, por ejemplo, un hipopótamo regordete que le sonreía con una flor en el corazón. Ponía música bailable, pero no de esa que se baila con el cuerpo, si no que esa que lleva a lugares lejanos, por la autopista más veloz del planeta tierra. Algunas veces, cuando se sentía un poco sola, guardaba parte del museo, y lo situaba a su alrededor o en repisas, y proseguía bailando, soltando cada parte de su cuerpo. Era como la continuidad de la vida, repetir el ciclo infinitas veces. A veces es mejor viajar acompañada explicaba, cuando su madre la pillaba rodeada de galletas.

martes, 9 de diciembre de 2008

Baño nocturno




"Es difícil tomar las aventuras como
tales y no aventurarse en ellas, en
la obscuridad de la noche, en la
neblina del pensamiento"


Me siento, perdida, atenta, desprevenida quizás, el verano transcurre sin si quiera haber llegado derritiendo el mundo exterior. Por un motivo extraño a pesar de estar rodeada de calor, siento correr una brisa inexistente, que refresca mi piel y me hace pensar en el agua. En una acumulación líquida, bajo la sombra de color denso reflejando vegetación y el sonido perdido de metales. Recuerdos que brotan desde el suelo, como una fumarola, hierven hasta mi cabeza en un burbujeo ahogante. Quisiera pararme, deambular, salir de este lugar. Mas, mi cuerpo se mantiene inmóvil, inerte, sin saber cómo ni donde, respirando, ese aire que no se renueva, que se recicla en mis adentros, endulzándose, espesándolo.

El sabor de mi en tu boca, como poder huir de él. Parte de mi, partes de ti. Mi sabor esparcido sobre tu lengua, salado, dulce, agotado conocido. Flores que brotan de tu vocabulario, soez, derrochante, lamiendo tu vulgaridad. Tómame la mano de nuevo y mátame, no me dejes de lado, húndeme en el agua y refúgiame entre tus piernas.

Es como si fuera de noche, cuando espero ver las estrellas de nuevo, es como si fuera verano, cuando todavía no ha llegado...

domingo, 30 de noviembre de 2008

Autosabotaje


Una especie de obscuridad aberrante abunda en mi cabeza.
un calor abrazante, que no desaparece, incluso luego de apagar todas las luces.

áspera como la arena que frota entre mis manos
Quisiera dejar de residir en el cuerpo
Abandonar la razón, y el dolor de sentir

El temor que me inunda sin ser rodeada de agua.
De que me sirve ahogarme si no puedo saborear la sal,
si no te encuentro en mis manos.

Palabras más palabras,
palabras que ilusionan, que decoran y que asustan a los incrédulos
que alimentan a los soñadores y que rodea de soga sus cuellos.


Es como estar frente a un abismo, es como sentirse drogado
A punto de saltar hacia el olvido

dónde reside la necesidad de desaparecer? no ser visto nunca más.
Escapando evitando trasmutando. Que se yo de que quiero escapar. Tu primera palabra parece ser lo que me quiero perder. el milagro de la concreción.

Como una planta de pantano, carente de los rayos del sol.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

De la serie collages de palabras, Anti-oda a la palabra; manoseamiento léxico


Palabras tras palabras
caen desde el cielo de nuestra boca tapando el piso de nuestras vidas.
Al comienzo con cierta originalidad
mi primer papá,
mi primera nube
y mi primer caricia,

los veo como pececillos arcaicos y gigantes nadando en el piso

con el pasar de los años se fue todo tapizando de fonemas conjugados
unos con otros, repitiéndose una y una y otra vez

85.000 platos quebrados,
106.502 te amo s
Cuantas veces no he dicho mar, plata y agujero?

Esta todo nuestro vocabulario en una máquina de lavandería,
reciclándose, limpiándose de antiguos sentimientos
Una centrifugadora gigante que olvida  caras y  nombres
uniones y  quiebres.
No hay ninguna palabra reservada para nadie.

martes, 25 de noviembre de 2008

Mi último pensamiento


Nunca te dije mi nombre, al menos no como realmente me llamaba. De que podría servir ahora, que me encuentro en este estado, en estas condiciones, como un hombre abandonado, con algo más que mis piernas rotas, esperando la muerte.
El ingles me gritaban, pero en tu boca, que dulce sabía aquella palabra, la forma en que solía existir, resplandeciente bajo tus ojos llenos de brillo para mi.


El sol caía lento, cuando acariciaba suavemente tus cabellos. Ah, que tiempos aquellos, cuando de niño jugaba a la guerra, y era mi madre quien me perseguía, no la soledad obsoleta ni la noche apremiante. Yo me acuerdo de tus pasos tímidos, primera mujer de quien probé un trozo del cielo. Cuando te escapabas por entre las sabanas, y de repente me regalabas una mirada. Me acuerdo de mis manos deslizando por tu aroma, a claro de luna y vendabal de verano. Me acuerdo de mis tardes, eternas extendidas sobre el tiempo, sentado sobre una nube, disfrutando del vaivén del mar. De las horas que pasábamos...
Y tú te hacías la inocente, desvergonzada. Pero me hacías reír, siempre con tus miradas indecisas, lascivas. Te tengo congelada en mi mente, inmortal, inmóvil también, como una foto. Con tus cejas finas, tus manos de seda, y tus ojos, que me invitaban a no se donde, a donde quiera que me hayan llevado, y donde llegue a acabar.

Por que no me dejaste quedarme, yo que te hubiese amado tanto. Como los pequeños granos que caen de los relojes de arena, pacientes, sin aburrirme, a pesar de estar enjaulado entre cuatro paredes de cristal. A pesar y por sobre la monotonía. Te hubiese amado hasta en el odio mismo, que es esta vida que se lleva hoy en día. Pero me dejaste ir, con lágrimas en los ojos, pero lágrimas todos lloramos, lagrimas que se secan y se evaporan. Yo también te olvide, claro, seguí andando, conociendo nuevos sabores, texturas y tersuras.

Que es un soplo la vida, quien decía eso estaba en lo cierto. Ahora que me muero, que desvanezco que daría yo por volver a probarte, en solo una mirada, en una prolongada lamida. El amor, el amor, que me importaba a mi el amor antes. Nunca me ha importado, siempre supe reemplazarte bien, cuando entraba la noche y me escocían las manos, cuando el sol se alejaba como aquellas tardes en Desembocadura. Te dije que volvería, claro, y tu me creíste o al menos, eso me hiciste creer. Me pregunto si me seguirás esperando, o con otro, si es que estarás con otro. Patético, que más podrías pensar de mi, postrado en esta posición, esperando, esperándote. Tirado como un perro y solo logrando concebir pensamientos de ti. María, María, aun que nunca te enteres, aunque nunca lo sepas, fuiste mi único pensamiento antes de partir, antes de volver para siempre.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Ojos bien abiertos


Me oyes? parece que no. te debes haber quedado dormido. De tanto esperar. La gente suele hacer eso, quedarse dormido cuando espera. De hecho, es lo que hacemos todos los días, en las noches. Esperar que algo cambie, que algo nos de la señal, y es por eso que dormimos. Si no tuviéramos nada que esperar...
Quiero ser tu sombra, oí decir a alguien alguna vez. Ser el silencio que te rodea, el eco de tus pasos, como si se estuvieran sacando el corazón para dártelo. Te imaginas? que vergüenza, no se por que en realidad, no debería darme supongo. De solo recordar esas palabras me sonrojo, como si alguien me las hubiese dicho a mí.
Alguien me toca el arpa en la mente, lentito, para que me quede dormida. Si duermo quisiera soñar con las rocas, quisiera recibir los azotes de las olas, sin dolor, sin vergüenza, sin que mi cuerpo se destroce, más bien que se forme, se embellezca, perdiendo las asperezas, abandonando el roce.

Estamos en un barco al parecer, o en una cuna grande, alguien nos mece suavemente. Tal vez dentro de una flor, a la que le acaban de hacer el amor. Cerró sus pétalos, y se mueve dichosa, en pequeños círculos concéntricos.

Hay como un río cerca también, se escucha el trinar de un río. Me pregunto dónde estaremos. Quizás en alguno de tus sueños. Despierta! Pero que hago, si estas cansado, te debería dejar dormir. Estoy tan triste, como ese pájaro azul que se ve allá, ese, el de ahí, el que esta batiendo sus alas. Se nota cuando un pájaro bate sus alas por batirlas no más. Lo hacen como sin ganas, como con desprecio, me dice, me carga todo, me cargan mis alas, las nubes me tiene mala. La lluvia me desprecia. Eso crees que diría un pájaro deprimido? No creo. Uno se cagó en la cubrecama de mi abuelita el otro día, te conté o no? Fue muy extraño. Estábamos sentada sobre la cama con la ventana abierta, y de pronto, pasó algo obscuro, rápido, y vi como caía algo adentro de la pieza. Me paré buscando, no se, alguna piedra, algo que hayan tirado. Y ahí estaban, 4 manchas inodoras, por que las olí, medias brillantes, posadas sobre el cubrecama. Eso si es de sueños.

Que calmo es este lugar. Ojalá mis sueños fueran así también. De nubes que pasan lejanas, tendidos sobre una lengua de flor dichosa.

Mira! Hay una fiesta allá, tal vez podamos beber algo. No te quieres parar? Esta bien. Yo te traigo algo, pero no se te ocurra dejar de soñarme. Me sentiría triste dejarte solo aquí. Más triste de lo que estoy, si. Este lugar es tan pacífico, no sabía que soñabas con lugares tan hermosos Andrés. Me deberías traer más seguido. Voy y vuelvo.

Se alejó volando y se mezclo con el paisaje, como si de pronto fuera una pintura y alguien hubiese metido el dedo.

Te prefiero difuminada con el paisaje. Así, tu belleza es ilimitada.